Ese momento entre el que decides irte a dormir y en el que, por fin, cierras los ojos. Ese momento es este blog.
domingo, 18 de agosto de 2013
He vuelto, pero con una sonrisa.
Lo confieso. Me daba miedo volver. A la rutina, al calor madrileño, a las noches de insomnio, a las dudas de si lo hice bien, a los remordimientos, pero, sobre todo, a volver a ti.
Me daba miedo no volver a poder dormir, de nuevo. Pero claro, hablo en pasado. He vuelto de puntillas y me he asomado a la puerta esperando encontrarte. Cerré los ojos muy fuerte y no sabía que si estaba preparada. Pero las cosas malas, cuánto más rápido, mejor. Los abrí de golpe y ya no había nada: no estabas tú, ni tu risa, ni nuestras conversaciones, ni siquiera nuestras discusiones (ésas que tanto nos gustaban). Vacío. Así que con una sonrisa la cerré y miré hacia adelante. Dejo el móvil en la mesilla con intención de dormir al primer intento, y, os aseguro, que lo coseguiré hoy. Y mañana. Muy buenas noches Madrizzz (hoy de verdad).
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