Ese momento entre el que decides irte a dormir y en el que, por fin, cierras los ojos. Ese momento es este blog.
domingo, 30 de junio de 2013
Nadie es imprescindible.
Y de repente, te encuentras en ese momento en el que te vas a la cama con una sonrisa, en la que no te apetece pensar en lo que podía haber sido o en los diferentes "y si..." que te iba ofreciendo la vida.
No, ya no merece la pena.
El mayor error que cometemos muchas veces es echar de menos a alguien, pero en realidad, lo que echamos de verdad de menos son los momentos y lo que sentíamos en esa época.
Qué error tan grande eso de querer superar y olvidarte de algo que te ha hecho feliz, qué idiotas somos. Creedme, por favor, nadie es más imprescindible que tú mismo. Los hay importantes, que se irán y te harán sentirte incompleto, pero sólo será el tiempo que tú quieras.
El tiempo en el que te des cuenta de que no hay que llevar una mochila llena de piedras a tus espaldas esperando a que se vayan cayendo con el paso del tiempo y, cada vez, vaya pesando menos. Vaciadla y llenadla de cosas y personas que cuando les digas "déjame en paz", no te dejen porque simple y sencillamente, no pueden.Buenas noches Madrizzz.
miércoles, 26 de junio de 2013
Disculpe, creo que necesito un abrazo.
Alguna vez habéis pasado por esos momentos en los que necesitas estar más que nunca con la gente que quieres y lo único que haces es darles motivos para alejarlos de ti? Entonces, aparece uno de tus amigos que te dice que si necesitas algo está ahí. Pero qué clase de amigo te dice eso en vez de "¿Quieres quedar mañana? Hora y lugar". No sé, seré yo que exijo demasiado, o que sé cuando alguien necesita que le dé un abrazo o le saque una sonrisa.
No, definitivamente no soy yo, eso se sabe, todos lo sabemos. Supongo que es la frase comodín que decimos para quedar bien, como el "ya nos veremos" de las felicitaciones de cumpleaños.
En mi noche de insomnio de hoy, realizo mentalmente mi escala de amistad y la verdad es que soy una chica muy afortunada. Tengo gran variedad: los hay compañeros de fiesta (utilizan frases comodín), con los que te los pasas bien y te hacen desconectar de todo lo malo; y están los amigos, amigos de verdad.
Este último grupo también tiene subdivisiones: los del día a día, que estás a todas horas hablando con ellos y que si pasan dos días sin que nos hablemos es cosa mala; los de siempre, de toda la vida, que serán los más importantes siempre aunque no hables con ellos todo lo que te gustaría, pero te han dado motivos más que suficientes como para saber que siempre estarán acompañandote. Y de estos, sólo unos poquitos son los que te han visto llorar, con los que te desahogas sin que te pidan que les cuentes lo que te pasa, los que te dan las mejores felicitaciones en tu cumpleaños, los que te hacen sentirte especial en tu día a día.
A los que aguantaron botellazos conmigo, a los que aman las tardes cerveceras cargadas de recuerdos, a los que sufren conmigo quemando calorías, a los que me apoyan haga lo que haga, a los que me dan un abrazo cuando me merezco una hostia, a los que aman el tequila y sus borracheras, a los que aprecian unas buenas vinagretis, a los que comparten noches de insomnio conmigo con nuestras reflexiones, a los que me alegran el día de universidad, a los que por encima de todo tienen cojones pelayos, a los que saben disfrutar de una buena coronita, a mis porves, a mis pbs, a mis pelayas, a mis escunianas, a mis máquinas, a mi churra, a mi pepero, a mi gor, a mi poqui, a mi mejoramigo, a todos.
Algunos se fueron y otros vendrán, pero a todos los que algún día os consideré dentro de mi escala de amistades GRACIAS. Que tengáis unas Buenas noches Madrizzz, bonitos.
martes, 25 de junio de 2013
¿Os acordáis?
Cuando los gogos los metíamos en un bote de colacao.
Cuando tu bien más preciado era la Game Boy Color.
Cuando no entendíamos cómo alguien podía torturarse de esa manera al beber eso que llamaban "cerveza".
Cuando a la playa ibas a ejercer de cocinera haciendo albóndigas para toda tu familia.
Cuando te inventabas historias de amor entre tus Kens y tus Barbies.
Cuando después del beso de buenas noches de tu mamá no había más cosas en las que pensar.
Cuando deseabas que llegase el fin de semana para madrugar y ver pokemon con tu hermana.
Cuando lo peor que te podía pasar era que te eligieran la última en el balón prisionero. Cuando tu mayor temor era que apareciese el monstruo de debajo de tu cama al sacar un pie.
Cuando llorabas si el niño que te gustaba te tocaba el culo.
Cuando las penas nos duraban menos que los chiles que llevábamos al colegio.
Cuando la única que te desnudaba era tu mamá.
Cuando llegar a casa a las 8 era de mayores.
Cuando si tenías miedo y llorabas en medio de la noche, aparecían por arte de magia para arroparte.
Cuando tu felicidad no dependía de un "escribiendo..." si no de un "quieres ser mi amiga?".
Cuando vivíamos el presente y la frase "mañana será otro día" era cierta.
Cuando no había noches de insomnio.
Cuando no había noches en las que pensar en ti.
Cuando todas, absolutamente todas, eran unas grandísimas Buenas noches Madrizzz.
lunes, 24 de junio de 2013
Buena suerte.
Otro día, otra noche, esperando el momento de dormir mirando al techo. Esperando, quizá, recibir ese mensaje dándome las buenas noches o esa llamada para irme a dormir con una sonrisa de oreja a oreja. Pobre ilusa, siempre esperando, como espera impaciente un niño los regalos el día de reyes, o como esperamos ansiosos los 18 para abandonar los dnis falsos. Lo bueno de esos momentos es que la espera siempre llega a buen puerto, pero esta vez no. Miro la hora, posiblemente ya estés dormido o te encuentres en la misma situación, esperando a que te hable yo.
Y otra vez me digo, pobre ilusa, tú nunca fuiste de esos, ir detrás siempre se me dio mejor a mí. Hasta que llegó ese momento en el que me pregunté la diferencia entre hacer el idiota o demostrar lo mucho que te importa alguien. Decidí que quería ser yo los regalos de ese niño o los esperados 18 de esa adolescente, decidí que fuesen otros los que me demostrasen a mí.
En este texto, no guardo ni una pizca de rencor, estoy feliz de haber podido dar un portazo a esa puerta que siempre se abría, estoy contenta de haberme alejado de ti y que me dieras la razón: que no te importé lo suficiente como para que llegase la hora de que me lo demostrases tú. Llegados a este momento, no te mentiré, no ha sido fácil, te he echado de menos más de lo que mi orgullo podría esperar, pero he superado la barrera de la dependencia y créeme cuando te digo que ya no espero que vayas a aparecer. Te deseo lo mejor y espero que, algún día, logres apreciar la amistad la mitad de lo que lo hago yo. Buena suerte mañana y Buenas noches Madrizzz.
domingo, 23 de junio de 2013
Noche de San Juan, noche de cobardes.
Hoy es la famosa noche de San Juan, aquella donde todos van a la playa cargados de ilusiones y deseos escritos en un trozo de papel. Y aquí me hallo yo, en mi habitación, tumbada en la cama, con mi pijama del monstruo de las galletas, mirando al techo y pensando, como cada noche. Supongo que, si estuviese allí, tendría un gran problema. Qué deseo elegir? Qué sueño pedir? Más de uno, dentro de una semana, habrá cambiado de opinión: habrá confundido lo que desea a lo que en realidad necesita o lo que quiere a lo que debería de querer. Por eso, en realidad, estoy feliz de no tener que pensar y encontrarme ahora mismo entre la contaminada cuidad de Madriz. A los que ahora se encuentren enfrente de ese papel divagando en su mente y estableciendo su escala de valores, les diría que fuesen valientes, que quemasen sus miedos y temores y que los sueños... Los sueños los peleen, que luchen por ellos día a día, que cuando llegue el momento en que se hayan hecho realidad miren hacia atrás y contemplen lo que les ha costado y cuantísimo les ha merecido la pena. Que los sueños están para perseguirlos, no para que vengan con tan sólo echarlos a una hoguera. Buenas noches Madrizzz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)