Ese momento entre el que decides irte a dormir y en el que, por fin, cierras los ojos. Ese momento es este blog.
domingo, 18 de agosto de 2013
He vuelto, pero con una sonrisa.
Lo confieso. Me daba miedo volver. A la rutina, al calor madrileño, a las noches de insomnio, a las dudas de si lo hice bien, a los remordimientos, pero, sobre todo, a volver a ti.
Me daba miedo no volver a poder dormir, de nuevo. Pero claro, hablo en pasado. He vuelto de puntillas y me he asomado a la puerta esperando encontrarte. Cerré los ojos muy fuerte y no sabía que si estaba preparada. Pero las cosas malas, cuánto más rápido, mejor. Los abrí de golpe y ya no había nada: no estabas tú, ni tu risa, ni nuestras conversaciones, ni siquiera nuestras discusiones (ésas que tanto nos gustaban). Vacío. Así que con una sonrisa la cerré y miré hacia adelante. Dejo el móvil en la mesilla con intención de dormir al primer intento, y, os aseguro, que lo coseguiré hoy. Y mañana. Muy buenas noches Madrizzz (hoy de verdad).
martes, 6 de agosto de 2013
Sufrir para reir.
Nacer. Crecer. Morir. Y entre esas etapas tendrás que aprender a llorar y acto seguido reir, a levantarte antes de caerte, a cerrar puertas que no te convienen, antes de que se abran; a desconfiar porque antes ya confiaste demasiado, a dejar de echar de menos a quien te echa de más, a ponerte la tirita antes de que te hagan la herida. Y cuando lo aprendes, tu único objetivo será desaprender. Porque en eso consistimos, en nunca conformarnos con lo que tenemos, con lo que somos. Querremos querer a quien no queremos y dejar de querer a quien lo hacemos. Querremos ser lo que no somos y tener lo que no tenemos. Y jamás, sabremos apreciar lo que tenemos en el presente porque eso lo valoraremos en el futuro. Sólo tendrás un momento en tu vida, puede durar un día, una semana o un minuto; en el que pensarás que eres la persona más feliz de este mundo y no necesitarás nada más. Y cuando se acaba, te preguntarás "¿volveré a sentir lo mismo?" y en ese justo momento, lamentablemente, ya sabrás la respuesta. En eso consiste la vida, y en tu mano está vivirla al completo o sólo parcialmente. Buenas noches Madrizzz.
jueves, 1 de agosto de 2013
Capítulo cinco.
Había pasado ya una semana de aquella llamada de teléfono y tenía que volver a su vida. No podía quedarse en casa sumergida en recuerdos que ya no volverían. Todo el mundo le aconsejaba que tenía que intentar olvidarlo y eso era justo lo que ella no pensaba hacer. Seguiría viviendo, pero con él siempre presente. Todavía no había visto a los padres de él, no había conseguido reunir las fuerzas que necesitaba; así que decidió que había llegado el día de aceptar su invitación de ir a pasar la tarde con ellos. Ella era lo más cercano que les quedaba de su hijo y tampoco querían perderla.
Se puso un vestido ajustado con estampados, unas sandalias planas, un collar que jamás ya se quitaba y, aunque no lo hiciese a menudo, se maquilló para darle un poco de alegría y color a su cara.
Llegó sobre las seis y la acogieron con toda la ternura y cariño posible.
Estaban sentados en la mesita del salón tomando un café cuando su madre se acercó con una caja en sus manos.
"Me alegro mucho de que, al fin, hayas aceptado la invitación. Teníamos muchas ganas de verte, ha sido una semana muy dura. Toma.".- le dijo mientras le ofrecía la cajita de madera.
"¿Qué es?".- preguntó con una mezcla de asombro e inquietud.
"Hemos estado recogiendo las pocas cosas que quedaban de él en casa y pensamos que esto deberías quedártelo tú".
Ella abrió la caja. A pesar de lo pequeña que era, guardaba en su interior bastantes cosas. Sacó la primera y notó como sus ojos se empezaban a humedecer.
"Estas son las entradas de la primera vez que fuimos al cine. Me acuerdo que me quería meter a una de miedo y, al final, le logré convencer para que fuésemos a ver esta. Ahora sólo veíamos películas románticas.".- Les explicó.
Las guardó y sacó otro papel doblado que reposaba al fondo de la caja. "¡No me lo puedo creer!".- exclamó entre risas. "Es un problema de matemáticas. Nunca se le dieron bien y pasábamos tardes y tardes peleándonos con ellas en la biblioteca."
Siguió mirando la caja y sacando todas las cosas: una concha con una foto de los dos de cuando fueron a Barcelona, una pulsera de cuero que ya había dado por perdida, un recorte de un vestido de boda que le dijo que le gustaba, billetes de avión de su viaje a Mallorca, el primer disco de Melendi que le regaló, entradas, fotos...
"Nunca pensé que guardaría todas estas cosas, muchas gracias en serio. Significa mucho para mí".- dijo mientras se secaba las lágrimas con el pañuelo que le había tendido la madre.
Se despidieron con la promesa de no tardar en verse.
Llegó a casa y encendió la radio. En ese momento sonaba "Tu jardín con enanitos", se apoyó en la pared y se dejó caer. Tenía ganas de llorar pero no le salían las lágrimas. Supongo que ya se las habían acabado. Una silueta peluda apareció tímidamente mientras susurraba la canción. "Ey bonito... Ven cariño". Él se acerca, en sus ojos sólo ve tristeza, ya no queda nada del perro alegre de antaño. Parece que no es la única que ha sufrido. Le acaricia hasta que acaba la pieza, es ahí cuando le dice "Le echo tantísimo de menos..." y hunde su cabeza en su pelaje rompiendo a llorar. No, no se le habían acabado.
martes, 30 de julio de 2013
Capítulo cuatro.
Era sábado y, mientras esperaba a que llegase él del trabajo, veía su película favorita.
"RIIING RIIING" Sonaba el teléfono, justo en su momento favorito. Ya podía merecer la pena esa llamada porque le habían estropeado su momento mágico de la tarde.
Descolgó el auricular y sonó una voz desconocida.
No podía ser. Soltó el teléfono dejando esa voz al otro lado sin recibir contestación. Un dolor insoportable se empezó a apoderar de todo su cuerpo. Le empezaron a temblar las piernas y se sentó en el sofá sin poder quitarse esas palabras de su mente. No podía llorar, se había quedado vacía. Se había ido todo con esa llamada.
Alguien llamó al timbre lo que hizo que reaccionase, abrió la puerta con la esperanza de verle y vio a su mejor amiga. Sin que diese tiempo a hablar se fundieron en un abrazo. "Se ha ido, me ha dejado, se ha ido".- lograba decir mientras lloraba. "lo siento, lo siento tanto, de verdad".- le contestó mientras le acariciaba el pelo.
"Ven, tienes que comer algo y descansar. Siéntate mientras te preparo algo". Comieron en silencio, bueno, en realidad ella miraba al plato mientras no paraban de caerle lágrimas de sus ojos. No tenía fuerza para comer, no tenía fuerza para hacer nada.
"Está muy rico pero necesito acostarme. No hace falta que te quedes, en serio, vete a casa." le dio un beso en la frente y se tumbó abrazada a su almohada. Cerró los ojos y la misma imagen se repetía una y otra vez. Él, conduciendo en su seat ibiza rojo de cuando era adolescente, con Estopa de fondo a dúo con él mismo. Y de repente, un camión avalanchándose sobre él. Abrío los ojos, "Quién decide que ha llegado el momento de que se acabe su vida? Quién decide que ya no podrá estar con él nunca más?" No puede parar de llorar, los ojos ya le duelen. Y, como alguna vez nos ha pasado, duerme entre lágrimas cansada por el dolor.
Se despierta y le busca con las manos. Está vacío y frío, muy frío. Los recuerdos comiezan a bombardearle la mente y abre los ojos. Ve a su amiga sentada en la silla del ordenador contemplándola "lo siento, mi niña" le dice con los ojos llenos de tristeza. Vuelve a la realidad y no puede evitar soltar un grito desgarrador lleno de dolor. Su amiga no puede evitar apartar la mirada y salir corriendo. Jamás habia visto tanto sufrimiento, se da cuenta de que ella también está llorando y comienza a sentir náuseas, seguía oyéndola. En ese momento supo que su amiga se había ido y deseo con todas sus fuerzas que volviese lo antes posible.
lunes, 29 de julio de 2013
Preguntas antes de dormir.
Si Soledad querría estar acompañada.
Si las sombras lograrán independizarse algun día.
Si los helados se derretirán de amor.
Si las teclas del piano son racistas.
Si alguien con 300 amigos en Facebook tendrá con quien soplar las velas el día de su cumpleaños.
Si Alex Ubago logrará encontrar el amor.
Si el Sol sentirá el frío.
Si hay mares que nunca han sido bañados, ni arenas pisadas.
Si hay voces que jamás han sido escuchadas.
Si los armarios se sentirán vacíos.
Si las lágrimas siempre son saladas.
Si el agua tendrá sed.
Si se puede hablar sin tener boca y sentir sin poder tocar.
Si la oscuridad tendrá miedo de los niños.
Me pregunto si se puede lograr olvidar a alguien por voluntad.
Me pregunto si existirá alguien que no dedique su último pensamiento a ESA persona antes de cerrar los ojos y, al fin, dormir. Buenas noches Madrizzz, a ti.
domingo, 28 de julio de 2013
Ahora sí.
Una vez me dijeron "No estás sola, eres sola" y, si os digo la verdad, no lo entendí.
Conmigo todo son risas y buen rollo, no hay preocupaciones y nada me hace daño.
Pero cuando me empiezas a importar las cosas cambian, y mucho. De un grano de arena hago una montaña, me siento decepcionada por cualquier cosa y soy muy injusta con esas personas. Cuando te empiezas a hacer importante en mi vida, intentaré sacar alguna excusa para que no sea así, tenlo claro. Me iré alejando y no te darás cuenta porque yo no te diré "cuidado, me estás perdiendo". Y lo peor de todo es que la mayoría de las veces me salgo con la mía. Afortunadamente, hay casos especiales, mis casos especiales.
Hay dos modos de verlo. O eres muy cobarde al alejarlas antes de que te hagan daño o muy valiente para querer afrontar la vida sola.
Una vez me dijeron "no estás sola, eres sola" y no lo entendí. Ahora sí. Buenas noches Madrizzz.
miércoles, 24 de julio de 2013
Acostúmbrate o aléjate.
Sé que no me comprendes. Que te vuelvo loco porque no sabes cómo reaccionar ante mí. Que ayer te regalaba mis mejores sonrisas y hoy te dejo con la palabra en la boca porque no me interesa escucharte. Que ayer no podía parar de abrazarte y hoy te acuchillo con miradas que te advierten que ni se te ocurra tocarme. Que tan pronto estoy arriba como abajo. Que paso del blanco al negro en una milésima de segundo. Que tomo una decisión completamemte segura y al día siguiente tomo la contraria. Conmigo no lo vas a tener fácil, tienes que permanecer ahí y no huir porque eso me lo tienes que dejar a mí. Tú pon la cordura que ya le daré yo la locura. Sé la mente fría que nos guía mientras yo la cabra loca indecisa. Llámame bipolar, montaña rusa o desequilibrada mental. Pero soy así y tú sabías donde te metías, o deberías. Los 365 días del año a todas horas y te puedo asegurar que no cambiaré. Que cuando te diga que me dejes sea el momento en el que no te puedes separar de mí. Que cuando te de una patada en el culo te des la vuelta y y me sonrías. Aunque una cosa has de tener clara: tan pronto como me acerco, me alejo; tan pronto como quiero, olvido y que tan pronto como te necesito al día siguiente lo único que quede sea la indeferencia al hablarte. Buenas noches Madrizzz.
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