Ese momento entre el que decides irte a dormir y en el que, por fin, cierras los ojos. Ese momento es este blog.
martes, 30 de julio de 2013
Capítulo cuatro.
Era sábado y, mientras esperaba a que llegase él del trabajo, veía su película favorita.
"RIIING RIIING" Sonaba el teléfono, justo en su momento favorito. Ya podía merecer la pena esa llamada porque le habían estropeado su momento mágico de la tarde.
Descolgó el auricular y sonó una voz desconocida.
No podía ser. Soltó el teléfono dejando esa voz al otro lado sin recibir contestación. Un dolor insoportable se empezó a apoderar de todo su cuerpo. Le empezaron a temblar las piernas y se sentó en el sofá sin poder quitarse esas palabras de su mente. No podía llorar, se había quedado vacía. Se había ido todo con esa llamada.
Alguien llamó al timbre lo que hizo que reaccionase, abrió la puerta con la esperanza de verle y vio a su mejor amiga. Sin que diese tiempo a hablar se fundieron en un abrazo. "Se ha ido, me ha dejado, se ha ido".- lograba decir mientras lloraba. "lo siento, lo siento tanto, de verdad".- le contestó mientras le acariciaba el pelo.
"Ven, tienes que comer algo y descansar. Siéntate mientras te preparo algo". Comieron en silencio, bueno, en realidad ella miraba al plato mientras no paraban de caerle lágrimas de sus ojos. No tenía fuerza para comer, no tenía fuerza para hacer nada.
"Está muy rico pero necesito acostarme. No hace falta que te quedes, en serio, vete a casa." le dio un beso en la frente y se tumbó abrazada a su almohada. Cerró los ojos y la misma imagen se repetía una y otra vez. Él, conduciendo en su seat ibiza rojo de cuando era adolescente, con Estopa de fondo a dúo con él mismo. Y de repente, un camión avalanchándose sobre él. Abrío los ojos, "Quién decide que ha llegado el momento de que se acabe su vida? Quién decide que ya no podrá estar con él nunca más?" No puede parar de llorar, los ojos ya le duelen. Y, como alguna vez nos ha pasado, duerme entre lágrimas cansada por el dolor.
Se despierta y le busca con las manos. Está vacío y frío, muy frío. Los recuerdos comiezan a bombardearle la mente y abre los ojos. Ve a su amiga sentada en la silla del ordenador contemplándola "lo siento, mi niña" le dice con los ojos llenos de tristeza. Vuelve a la realidad y no puede evitar soltar un grito desgarrador lleno de dolor. Su amiga no puede evitar apartar la mirada y salir corriendo. Jamás habia visto tanto sufrimiento, se da cuenta de que ella también está llorando y comienza a sentir náuseas, seguía oyéndola. En ese momento supo que su amiga se había ido y deseo con todas sus fuerzas que volviese lo antes posible.
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