lunes, 22 de julio de 2013

Capítulo 3.

"Venga mi amor, hazme caso. ¿Cual me pongo?" Le pregunta mientras le come a besos a modo de desayuno. Estaba nerviosa, esa noche los padres de él organizaban una cena familiar para celebrar sus 40 años de casados. "Sabes que te adoran, por ellos como si vas en pijama." Y era verdad, no eran los típicos suegros que intentan hacer la vida imposible a sus nueras. ¿Cómo iban a llevarse mal con ella, con la mujer que logró enderezar al golfo de su hijo? Cuando se conocieron, ella era la más lista de la clase, la que prefería un viernes prepararse un diez, que salir con los amigos y conformarse con el 7. En cambio, él no paraba por casa, sus resultados académicos eran pésimos y sus compañías dejaban mucho que desear. Después de muchas idas y venidas el resultado fue que los dos empezaron a sacar 7, los dos lograron compensarse mutuamente. Y ahí estaban, 10 años después derritiéndose el uno por el otro. Todo el día fue un manojo de nervios, esa cena era importante para ella. Había tenido muchas reuniones familiares, pero ésa era especial. Quería reflejarse en ellos dentro de unos años y tenía que estar a la altura. Después de 3 horas, ahí estaban, delante de la puerta del restaurante sentados en el coche. Él iba con un traje sencillo azul marino y ella... Ella iba con un vestido negro ajustado palabra de honor. El pelo lo tenía recogido con una coleta y se dejaban ver algunos mechones ondulados. Ojos ahumados y labios rojos con respecto al maquillaje. "Toma, quiero que te pongas esto" le dice mientras saca una pequeña bolsa escondida debajo del asiento. Abre la cajita y ve un colgante. "Es precioso" logra pronunciar. Era sencillo pero precioso, como ella. Se lo coloca y le da un beso. "Ahora sí que estás lista, pequeña. Te quiero". Y salen del coche cogiéndose la mano con ternura.

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