Ese momento entre el que decides irte a dormir y en el que, por fin, cierras los ojos. Ese momento es este blog.
viernes, 12 de julio de 2013
Él se cansó.
Se despertaba siempre antes, le gustaba contemplarla mientras dormía. Todos los días se formulaba la misma pregunta "¿por qué él?". Qué afortunado era, se decía, la mujer perfecta le había elegido a él. Aquella que no le pedía explicaciones, con la que podía hablar de cualquier tema, aquella que jamás le exigía que se quedase en casa con ella en vez de salir de fiesta con sus amigos, aquella que tenía pánico al compromiso, como él.
Además, se llevaba bien con sus amigos, todos la adoraban y disfrutaban con su compañía.
Era sencilla, vestía siempre con una sonrisa, una coleta y unos vaqueros. Ella no necesitaba de maquillaje ni de tacones.
Qué afortunado soy, se decía.
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Ella siempre esperaba que se durmiese él antes, le gustaba quedarse despierta hasta altas horas de la madrugada. Le gustaba o se había acostumbrado, ya no era insomnio, era rutina.
Mientras mira a través de la ventana, se fuma su cigarrillo. Ella estaba a gusto con su vida, tenía un novio, su familia le quería, sus amigos seguían estando en su día a día, tendría que ser feliz, se decía. Pero no era así. Le faltaba él. Esa relación que te da la vida un día y al siguiente te la quita, esa relación intensa cargada de sentimientos. Decidieron optar por la comodidad, por separarse antes de destruirse, por el gris antes que el negro y blanco.
Apaga el cigarrillo y cierra la ventana.
Él es guapo, tiene trabajo estable, su familia es adorable y sus amigos encantadores.
Tendría que ser feliz, se decía...
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Los primeros rayos de sol hicieron que se despertase. Le buscó preparada para darle el beso de buenos días. En su lugar había una carta.
Siempre he pensado en que soy muy afortunado de que me eligieras a mí entre todos los demás. Menos hoy, ¿crees que no me he dado cuenta de tus miradas cargadas de nostalgia cada noche?, ¿del brillo de tus ojos cuando por la calle gritan tu nombre y tu cara de desilusión al ver que no es él?,¿de que tu parte del día favorita es cuando cierras los ojos y revives el pasado en forma de sueños?.
No sé quién fue él, quizá con él hablabas de todo lo que pasaba por tu cabeza y no tenías esa barrera como la tienes cuando te pregunto por algo de tu vida, quizá con él disfrutabas más de cada minuto del día, quizá con él tu prioridad no era tu trabajo si no lo que te esperaba al llegar a casa, quizá con él no tenías insomnio.
Sé soy un cobarde, pero estoy seguro de que mirándote a los ojos no seré capaz de dejarte. No eres feliz, y me he dado cuenta tarde. Yo quiero pasar el resto de mi vida contigo y tú... A ti te diría que te apliques esos consejos baratos que les das a tus amigas y que vayas a por él. Que estás rodeada siempre de mucha gente pero en el fondo estás sola, le necesitas. Que sé que me arrepentiré toda mi vida de dejarte escapar y que lo más difícil que haga sea pedirte que seas feliz con otro hombre. No me despido sin antes decirte que jamás me olvidaré de ti, que estoy seguro de que serás la protagonista de mis noches de insomnio y que no pasará ni un sólo día sin que espere a que aparezcas y me mires como te miro yo mientras duermes.
Siempre tuyo.
Él se cansó, ella sonrió diciéndose a sí misma "este tampoco es el indicado" y siguió buscándole, aún sabiendo que nadie le superaría. Y, creedme, no hay cosa peor que esa sensación.
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