domingo, 7 de julio de 2013

Tan sólo son recuerdos.

Hoy os escribo después de uno de los fines de semana más duros que he vivido. Técnicamente, los seres humanos estamos formados por una parte física y otra mental. Se supone, es lo que se dice siempre, que la física se deteriora mientras que la mental perdura a lo largo del tiempo. Se supone también que somos el resultado de sentimientos, experiencias, personas y recuerdos que hemos ido atravesando a lo largo de nuestra vida. Pero qué pasa cuando todo eso se olvida, cuando no alcanzas a recordarlo? Qué es lo que te queda? Estos días, cada vez que me preguntabas que dónde estabamos cada media hora, me ha hecho pensar si eras la misma o si al esfumarse los recuerdos, te ibas tú también con ellos. Me he preguntado si seguías siendo la misma que aguantaba durante 3 horas seguidas sentada en primera fila para escucharme tocar tan sólo una pieza. Si eras la misma que aplaudías con todas tus fuerzas cuando terminaba con los ojos llenos de orgullo y lágrimas. Me he preguntado si serías capaz de recordar cuando me venías a buscar a ballet y me llevabas a la tienda de chuches con barra libre aún sabiendo que te llevarías una gran regañina. Me he preguntado si te volverías a sentar al lado mío a contarme anécdotas de cuando era pequeña o si ya se esfumaron definitivamente. Me he planteado también si te olvidarás de quién soy, si también se te borrará, porque de eso no estoy preparada, ni creo que lo esté nunca. Me he preguntado tantas cosas mientras comtemplaba cómo dormías estas noches, mientras, sin quererlo, rodaban en mis mejillas unas tímidas lágrimas. Mientras pienso en que me da igual repetirte infinitas veces lo mismo y tener la misma conversación una y otra vez; con tal de que te quedes un poco más a mi lado. Muchas han sido mis dudas estos días pero entonces es cuando me dices "ay mi bicheejo" y desaparecen de golpe mientras yo te respondo con un "te quiero, abuela". Buenas noches Madrizzz.

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