Ese momento entre el que decides irte a dormir y en el que, por fin, cierras los ojos. Ese momento es este blog.
jueves, 4 de julio de 2013
Y entonces.
Y entonces se acabó.
Pero, contra todo pronóstico, no derramó ni una sola lágrima. Sólo le cabían sonrisas en su rostro.
Se acabó sin un por qué, pero ella no los necesitaba.
Se acabó rápido, de golpe, como cuando te quitas una tirita para que duela menos.
Se acabó en verano donde las noches son más largas.
Se acabó, cerrándose una ventana y abriéndose una puerta.
Se acabó con un sabor agriculce, su comida favorita era la china.
Se acabó sin dejarse huella, como si no hubiesen compartido tantas noches al otro lado del teléfono.
Se acabó, sin dejar espacios a los hasta luegos.
Se acabó poniendo tierra de por medio, cuanta más larga fuese la distancia, más corto el olvido.
Se acabó sin tener ilusión por una segunda temporada, como si se hubiesen muerto los protagonistas.
Se acabó sin que diese tiempo a añadir puntos suspensivos.
Se acabó sin saber si merecía la pena empezarlo.
Se acabó de noche, y cada noche le recuerda, en sus noches de insomnio.
Se acabó, sin que quedase nada.
Buenas noches Madrizzz.
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