10:30... Era ya hora de despertarse... Levantó las persianas de su cuarto, era un buen día, sin duda. El sol se debaja ver entre los edificios altos que se encontraban delante de su habitación. Se fue al lavabo, se pegó una ducha, logro desenredarse todos sus nudos como cada mañana y fue a llenar su estómago de cereales. -Buenos días, mamá. -¿Qué tal has dormido? -No muy bien, parece que hoy no tengo muchas ganas de salir, me apetece quedarme en casa tumbada en el sofá todo el día. Así era... Se encontraba en uno de esos días en los que no te apetece hacer nada, sino esconderte debajo de la sábana y no salir de ahí durante días. Eso era el resultado de los días anteriores... No habían sido muy buenos para ella, estaban llenos de recuerdos del pasado que no le agradaban mucho, había tenido discusiones con la gente más cariñosa, pero ella no se daba por vencida... Mostraba una sonrisa a cada persona que veía, contaba chistes como siempre, aparentemente nada había cambiado, aparentemente. Ella siguió intentándose convencer de que todo era normal, que era feliz... Siempre pensó que el tiempo todo lo cura y que un clavo saca otro clavo, pero empezaba a darse cuenta de que, tal vez, eso no era del todo cierto... Terminó de desayunar y fue a su cuarto... Ese era el lugar perfecto para días como esos. Cogió sus cascos y seleccionó la lista de reproducción "rap sólo", esa era la música que necesitaba oir... Horas y horas más tarde giró su cabeza hacia el despertador de su mesilla. ¡Las 17:30! Había estado demasiadas horas sin hacer nada y ni siquiera se había dado cuenta... Había pasado ya la hora de comer así que fue al congelador y cogió helado de chocolate... En las películas siempre decían que el helado de chocolate era lo mejor para estos días especiales ... Se puso una película y comenzó a comerselo ... Así pasaron 3 días enteros, de la cama al sofá del sofá a la cama .... Pero llegó el tercero... Se levantó como lo hizo los días anteriores pero al llegar al baño se quedó mirando a la persona que tenía enfrente del espejo.¿Quién era esa extraña? Se lavó la cara y se dijo a sí misma que ya era hora de salir de casa y ser la misma de siempre, ya había perdido demasiado tiempo. Se duchó, se vistió y salió de casa. Esa mañana no sintió ganas de llorar, pensó que la vida era demasiao corta para dedicársela a un sofá. Así tendria que haber acabado esta historia, pero la vida real no es como las películas y, a veces, aunque queramos no es tan fácil olvidar. Sí, la chica había salido de casa esa mañana, pero no en busca de nuevas aventuras.. Sino porque necesitaba ir al supermercado, se le había acabado el helado de chocolate.
Ese momento entre el que decides irte a dormir y en el que, por fin, cierras los ojos. Ese momento es este blog.
jueves, 4 de julio de 2013
Con tintes del pasado.
Esta historia la escribí hace dos años. Ahora la veo y se me escapa una sonri
sa. Todo se supera, repito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario