miércoles, 3 de julio de 2013

Ella.

Ella siempre te va a recibir con una sonrisa aunque por dentro esté llena de lágrimas. Ella siempre se ilusiona por los casos perdidos, jugándose la vida en cada beso que da. Ella siempre se rodea de la gente que le importa de verdad y no pierde el tiempo con aquella que sabe que no le aportará nunca nada. Deja los formalismos para los hipócritas diciendo lo que piensa por mucho que duela. Es fácil hacerla daño porque siempre confía en que no se lo harán. Le habrán roto el corazón muchas veces pero, sin embargo, se sigue ilusionando dándole la bienvenida a los días con una sonrisa (nada de las de simples paréntesis, ella es de las de D mayúscula). Cuando la dices que la necesitas, por muy mal que se encuentre, aparece en tu casa con una cerveza a los 5 minutos (ella con limón, siempre). Ya se puede quemar la discoteca que de ahí no nos sacan hasta la última canción. Ella te alegra dos años de instituto tan sólo con su personalidad, ya sea cantando (canción de cosecha propia) en medio de una clase de lengua, que sin parar de reir durante todo el día porque el profesor presentaba una minúscula partícula de glándula salival en el labio inferior. Ella prefiere dormir al lado de la persona que quiere que dormir abrazada a su orgullo. Ella también escribe en un blog para desahogarse porque le es mucho más fácil que ante las personas. Ella es más de historias con puntos suspensivos que cortarlas directamente con un punto y final. Ella ahora mismo estará diciendo "puta pelaya, cómo la quiero". Y yo tan sólo puedo contestarla: te quiero tanto que por ti iría a dos clases de spinning seguidas. Dos meses no son nada, reina. Sólo tú eres merecedora de que siempre tengas unas increíbles Buenas noches Madrizzz.

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